La energía de la creación

Imagen ALEX GREY

La gestación es el símbolo del crecimiento, una promesa de renovación y responsabilidad. Cuando un hombre y una mujer tienen una buena relación sexual terrenal (que ocupe sus cuerpos por completo y con el disfrute de las alegrías que les proporcionan sus cuerpos, riéndose y buscando amorosamente el camino hacia la experiencia cósmica) enriquecen enormemente su conexión con el otro y con el cosmos.

 

Un niño concebido en semejante entorno será un fuerte miembro de la raza humana, especialmente cuando se añade la energía sensual de la naturaleza para enriquecer el esfuerzo (hacer el amor en un entorno privado bajo la plateada luz de la luna o bajo el calor de los rayos de sol). Hacer el amor con el propósito de crear vida es mejor cuando se está embargado por el placer y el gozo, ya que esto condiciona la relación entre el hombre y la mujer y el niño.

 

Durante el proceso de la concepción, el óvulo y el espermatozoide canturrean y se susurran el uno al otro cuando el esperma va corriendo para ofrecer su himno a la diosa. El óvulo emite cierto sonido, una llamada al emparejamiento. El esperma que aportará las mejores condiciones para el ser no físico, que quiere nacer a través de la unión resonará con el canto y se ajustará a la vibración del óvulo. El esperma será atraído por la resonancia y ganará la carrera hacia el óvulo. Si sólo ganara el espermatozoide más fuerte, tendrían bebés físicamente perfectos, pero no alineados espiritualmente .

 

Recuerda que nosotros elegimos nuestra genealogía y el momento del nacimiento, de modo que la gestación y el parto implican muchos acuerdos. Si quieres engendrar, lo mejor es primero establecer contacto con el futuro bebé durante el sueño; antes de dormir focaliza tu atención para encontrar y comunicarte con las energías espirituales que se conviertan en el futuro bebé.

 

¡Llámalo y dale la bienvenida a esta vida!

 

El poder de la sexualidad humana

Barbara Marciniak

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